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Los smartphone o teléfonos inteligentes se encuentran en el epicentro de la revolución digital que afrontan las cadenas de supermercados. Más allá de la compra por Internet, el teléfono móvil aporta toda una serie de ventajas que abren un nuevo escenario no sólo para el consumidor, sino también para las empresas del sector.

Así lo defienden desde la consultora Zebra Technologies que, en un estudio reciente y global sobre “la automatización y la personalización” en el comercio minorista, augura que para 2021 tres de cuatro tiendas “no sólo sabrán cuándo un cliente concreto se encuentra en ella, sino que además podrá personalizar su visita”.

El dispositivo móvil, junto al uso de sensores y balizas en lineales y pasillos, puede permitir a las empresas geolocalizar la posición del consumidor una vez se encuentra en el interior del establecimiento y saber cuál es su comportamiento: ver qué recorrido hace, cuánto tiempo se detiene en cada lugar…

Descuentos “en vivo”

Con esta tecnología, por ejemplo, la compañía puede hacerle llegar al cliente ofertas en tiempo real de artículos de la misma sección por la que está paseando físicamente en ese preciso instante.

El director de Comercio Minorista de Zebra Technologies para Europa, Oriente Próximo y África, Mark Thomson, comentó que éstas y otras opciones ya son analizadas por algunas de las principales cadenas de distribución de España con las que la consultora trabaja.

Nuestro foco se encuentra en cómo interactuamos con el consumidor a través del móvil como parte de su visita para hacer la compra“, explica Thomson.

Una consumidora utiliza un dispositivo móvil para registrar el precio del alimento que compra antes de introducirlo en el carrito. EFEAGRO/Fotografía cedida por Zebra Tecnhologies

Para ello, apuesta por la personalización de las ofertas y promociones: “Si estoy comprando en un supermercado durante veinte años y utilizo mi tarjeta de fidelización, espero que me conozcan muy bien ya. Si no lo hacen y me hacen ofertas y descuentos en productos que no necesito, estaré frustrado”.

Con el objetivo de conocer qué quiere el cliente antes incluso de que entre por la puerta y tener así capacidad de “predicción”, una opción es permitirle preparar la lista de la compra a través aplicación móvil de la cadena.

Sin embargo, el reto más complicado para la distribución es eliminar las largas filas para pagar, señaladas por los clientes como uno de los momentos más frustrantes al comprar.

Desde la consultora aseguran que en países como Reino Unido, Holanda o Francia se ha registrado un “rápido aumento de los aparatos utilizados para poder escanear por uno mismo” el precio de los artículos, lo que permite ahorrar tiempo de espera.

Móviles con capacidad para leer códigos de barras o lectores instalados en los propios carritos son algunas de las alternativas, aunque entre los más avanzados se sitúa el formato utilizado por Amazon con su supermercado “Go” en Seattle, donde ni siquiera hay línea de cajas.

 

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